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23 de febrero de 2015

Os invitamos a orar juntos un ratito.
Este viernes 27 de Febrero,
a las 20 horas, en la Casa Sacerdotal, 
en la calle Clavellinas,7- Cáceres.




Cuéntaselo a alguien cercano 
y venid a cantar, compartir y orar




1 de febrero de 2015

Crónica de la Semana de oración por la unidad de los cristianos: “Jesús le dice: ‘dame de beber’ (Jn 4,7)”


El domingo 18 de enero se inició la Semana de oración en cada comunidad parroquial con la celebración de la Eucaristía dominical ofrecida por la unidad de todos los cristianos. 


El lunes 19 D. Francisco Cerro presidió una Eucaristía en la Catedral de Coria a las 6 de la tarde en la que motivó a todos a participar en el ecumenismo comenzando por fomentar la unidad en nuestras comunidades cristianas, familias y lugares de trabajo. El verdadero ecumenista, nos dijo, es el que busca la unidad en sus ambientes de vida. Previamente, el Sr. Obispo dio una charla en el Convento Madre de Dios a las 17 h. presentando a santa Teresa de Jesús en esa clave, como mujer que buscó la comunión en el amor en todo lo que hacía por Dios y por su Iglesia.


El martes día 20 de enero a las 6,30 de la tarde nos reunimos alrededor del Taller de Iconos en la capilla de la Casa de la Iglesia a contemplar y a orar ante el icono de la Santa Trinidad, dirigidos por Dña. Paqui Bautista, iconógrafa de la diócesis, que con profundas y dulces palabras nos fue llevando a la realidad trinitaria de nuestro Dios: Padre, Hijo y Espíritu. Nos acompañó D. Francisco Cerro, nuestro obispo, que nos animó a seguir conociendo cada vez más y viviendo esta espiritualidad de nuestros hermanos cristianos ortodoxos tan complementaria y enriquecedora para nosotros.

El miércoles día 21 de enero a las 5 de la tarde nos acercamos al monasterio de Santa Clara donde nos esperaban las religiosas contemplativas: jerónimas y franciscanas clarisas reunidas en él. Allí D. Florentino Muñoz, delegado diocesano del Clero y Vida Consagrada nos habló de la Iglesia como misterio de comunión en la misión. Nos dijo que hay que volver al Cenáculo, a los orígenes cristianos. No levantemos muros, no hagamos murallas… Hay que estar unidos para que el mundo crea… y saber pedir perdón por todo aquello que divide a la humanidad: odios, egoísmos, intransigencias… Dios no quiere que construyamos “babeles” en el mundo. De hecho, en aquel momento, estábamos orando por la reconciliación y la unidad de todos los cristianos, personas de Asia, África, América y Europa unidas desde el corazón.

No podía faltar una oración de Taizé, que este año fue animada de nuevo por nuestros seminaristas diocesanos al anochecer del jueves 22 en la Ermita de la Paz. Ricardo Fernández y Roberto Chaves dirigieron una cálida oración en torno al lema de este año, tomado del evangelio que narra el encuentro de Jesús con la samaritana. Los seminaristas menores se ocuparon de los cantos y D. Miguel Ángel Morán nos habló con pasión sobre la unidad que Cristo quiere para su Iglesia.

El viernes 23 el equipo de Relaciones interconfesionales se trasladó a los salones parroquiales del Casar de Cáceres para impartir un taller de formación ecuménica. Un nutrido grupo de casareños con su párroco, D. Roberto Rubio, participó con gran interés, asomándose a la realidad del ecumenismo y sintonizando con el deseo de Cristo de orar para que seamos uno y el mundo crea. La respuesta fue tan positiva que nos invita a seguir acercándonos a las parroquias para dar a conocer los esfuerzos que se están realizando por la unidad de los cristianos. Todos podemos participar del ecumenismo espiritual: La oración, la conversión personal y la santidad de vida.

El sábado 24 de enero, nos reunimos en el Centro Ágora Francesco donde tuvimos una charla-coloquio con D. Mariano Arellano, Pastor de la Iglesia Evangélica Española de Mérida y Miajadas, y D. Juan Pedro Cubero, Sacerdote diocesano de Segovia.
Partiendo del tema de la semana de oración por la unidad, el encuentro de Jesús con la samaritana (Jn 4, 1-42), el Pastor Mariano comenzó centrándonos en el mensaje transformador que contiene la escena. La samaritana representa a la persona más alejada de Dios; a la que todos consideraban la más indigna. Jesús le pide agua y le ofrece su agua viva. El texto
nos invita a probar agua de un pozo diferente y a dar un poco de la nuestra, es decir, a saber reconocer y valorar el don de Dios y las riquezas y valores que están presentes en los demás, a compartir, a darnos cuenta que la diversidad no es una ame­naza, sino que puede convertirse en una riqueza. Nos hizo plantearnos la novedad del mensaje evangélico.
D. Juan Pedro tomó como partida el manifiesto por la unidad de los cristianos 2015, de todas las iglesias cristianas y el mensaje de los obispos españoles de la Comisión Episcopal  de Relaciones Interconfesionales.  También mencionó  el decreto Unitatis Redintegratio, del Concilio Vaticano II (1965). Basándose en éstos documentos nos centró en la idea de que la diversidad no es una amenaza, sino una oportunidad. Para esto, es importante conocer nuestra propia identidad para que la identidad del otro no se perciba como una amenaza. Jesús no deja de ser Judío y la mujer no deja de ser Samaritana. Y en la diferencia, es donde se encuentran. 

Después de un jugoso coloquio, fuimos a la Concatedral de Sta. María para celebrar junto a nuestros hermanos de la Iglesia Evangélica Española. Nos acompañó con sus canciones el grupo de oración Laudem Miriam, con acertado repertorio. Presidieron, además de nuestros ponentes (d. Mariano Arellano y d. Juan Pedro Cubero), d. José Antonio Fuentes, Vicario General de la diócesis y d. Rafael Delgado, Delegado de Relaciones Interconfesionales. El gesto de la Paz fue el intercambio de una botella de agua, mirándonos a los ojos, reconociendo en la otra persona a nuestro hermano; uno decía “dame de beber” y el otro contestaba “agua viva”. El gesto se acompañó de entrañables muestras de afecto entre los asistentes, ayudando a profundizar en lo que habíamos ido interiorizando toda la tarde.
De allí fuimos al Obispado, donde compartimos un ágape fraternal, disfrutando mucho de la compañía. Se nota que nos gusta estar juntos. Damos gracias a Dios por tan preciosa experiencia.


El Encuentro de la Palabra de Vida, que se realiza el segundo viernes de cada mes en la Casa de la Iglesia,  este mes de enero ha sido durante la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos y se ha realizado el domingo  25 a las 17 en el Centro Ágora de los franciscanos. El Movimiento Focolar preparó con mucha ilusión el Encuentro, que tiene como finalidad experimentar la realidad de que Jesús se hace presente en medio de nosotros, uniéndonos como una única familia. Se comenzó con un vídeo para presentar a Chiara Lubic  y después vimos y comentamos las experiencias de la Palabra de Vida. Finalmente se presentaron algunas de las actividades que los focolares están realizando en Extremadura. Todo salpicado con algunas canciones del Gen Rosso y del Gen Verde, que no podían faltar. Participaron en el  Encuentro unas 25 personas. En él se nos comunicó que el  martes 27 de enero a las 16.00 horas se abría oficialmente la causa diocesana de beatificación y canonización de Chiara Lubich desde la Catedral de Frascati en Roma.


La Delegación de Relaciones Interconfesionales agradece a todos los que han participado en esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2015 su interés y entrega. Confiamos en el poder de la oración, según la promesa de Jesús –“pedid y se os dará”–, por lo que seguimos orando y trabajando para que el Señor adelante la hora de la unidad y podamos anunciar a Jesucristo  al mundo sin el escándalo de la división.

11 de enero de 2015

Entrevista al imán de la mezquita de Villeurbanne, de visita en Roma

Azzedine Gaci: 'Intensificar el diálogo'
Entrevista al imán de la mezquita de Villeurbanne, de visita en Roma
Por Anita Bourdin
ROMA, 09 de enero de 2015 (Zenit.org) - Hay que "intensificar el diálogo interreligioso" aún más, ha declarado el imán de la mezquita de Villeurbanne, de visita en el Vaticano, porque, dijo, "si nos detenemos, significa que 'ellos' tienen razón".
Al final de la audiencia general del miércoles y la reunión con el papa Francisco, ayer, 7 de enero, en el Aula Pablo VI del Vaticano, cuatro imanes franceses comprometidos con el diálogo interreligioso condenaron unánimemente el atentado de París.
Se encontraron con la prensa por la tarde en la embajada de Francia ante la Santa Sede, junto con Mons. Michel Dubost y el P. Christophe Roucou.
Monseñor Dubost, obispo de Evry-Corbeil-Essonnes, es presidente del Consejo para las Relaciones Interreligiosas de la Conferencia Episcopal de Francia (CEF) y el P. Roucou es director del Servicio Nacional para las Relaciones con el Islam (SRI).
Este es el testimonio del compromiso de Azzedine Gaci, profesor de universidad e imán de la mezquita otomana en Villeurbanne, en entrevista a ZENIT

                                                                   ***
¿Qué conversación ha mantenido con el papa Francisco?

-Azzedine Gaci: Él me ha dicho: "Reza por mí". Es la única cosa que me ha dicho. Esto me ha conmovido profundamente. Me he encontrado con la persona que he descubierto a través de los medios en un primer momento: ¡un hombre sencillo! Ha venido a pie desde su casa: ¡en la pantalla le hemos visto venir a pie! Simplicidad. Humildad. Y proximidad a los pobres y necesitados. Lo he visto: antes de ir a sentarse, ha saludado a casi todos los jóvenes, los niños, los pobres. Estas son tres características que me han conmovido del Papa y que han hablado particularmente al creyente que soy.
Por mi parte, le he dicho que "nosotros le apoyamos". Es esencial que siga trabajando por la paz en el mundo y lo hace tan bien. Luego, que defienda la justicia y las causas justas en el mundo. Lo hace muy bien, tiene que continuar. El tercer mensaje, sobre el que he hecho especial hincapié, es el siguiente: con el aura que tiene hoy, tiene que reactivar el diálogo interreligioso, apoyarlo, intensificarlo, en el mundo, en Europa, y en Francia en particular.
Francia, como sabe, es el país europeo con la mayor comunidad musulmana --de 5 a 6 millones-- y la mayor comunidad judía también --de 600 a 700 mil--. Con lo que ha pasado hoy, tenemos que intensificar aún más [el diálogo], porque si nos detenemos, eso significa que ellos tienen razón. Es en estos momentos difíciles, ante este aumento de la violencia, esta oleada de odio, cuando tenemos absolutamente que transmitir nuestro mensaje, que es sencillo: debemos aprender a conocernos mejor, para avanzar juntos, para vivir juntos tranquila y pacíficamente.

El papa Francisco ha destacado la importancia de la "madre" que "odia la guerra, porque mata a sus hijos"...

-Azzedine Gaci: Efectivamente, es un mensaje que me ha dicho mucho como musulmán. Entre mis propuestas, frente a la ola de odio, está la importancia de lo femenino, que tal vez no se enfatiza lo suficiente entre los musulmanes. La mayoría de nuestros profesores son mujeres, el 90 por ciento. Hemos constatado que cuando son muy jóvenes, de 6 a 14 años, se necesita a una mujer: la mujer es paciente, es perseverante, ella escucha y entiende las necesidades de los niños. Creo que hay que darle espacio a la mujer en general, y que debemos respetar a la madre, su mamá, de manera particular: este era el mensaje del Papa. Hay otra tradición musulmana según la cual un compañero viene a ver al Profeta y le pregunta: '¿En quién tengo que pensar en primer lugar, en mi padre o en a mi madre?' Él le dice: 'En tu madre'. Este insiste: '¿En mi padre o en mi madre?'. El Profeta le dice. 'En tu madre'. '¿En mi madre o en mi padre?'. 'En tu madre'. Tres veces. Esto muestra el lugar que debe ocupar la mujer en el islam. Esto es muy importante. Hemos hablado sobre el respeto de la diversidad. Para aprender a respetar la diversidad, tenemos que aprender a aplicar la igualdad de los seres humanos sean quienes sean, y la igualdad entre el hombre y la mujer es algo muy importante.
Es un mensaje que todos decimos, los cristianos, los musulmanes y los judíos: la calidad de un ser humano no se mide por su afiliación religiosa, su fe, su filosofía, el color de su piel, por el grosor de su cartera, esencialmente se mide por la calidad y disposición de su corazón. El lugar del corazón es muy importante. El Papa ha hablado sobre el lugar del corazón. También ha hablado mucho de la belleza. Y esto es algo que nos dice mucho como portadores de fe y espiritualidad.

¿Cómo llegar a los jóvenes?

-Azzedine Gaci: Hay una conciencia real sobre el papel de la juventud. Esto es algo que nos preocupa mucho, sobre lo que discutimos mucho.
Lo que más nos interesa, son los adolescentes de 14 a 17, 18 años. En todas las mezquitas, y creo que es el mismo en las iglesias católicas, nos hacemos cargo desde los 6 a los 12, 13, 14 años. A continuación les dejamos en la naturaleza, cuando más nos necesitan, cuando se preguntan acerca del otro, que no tiene la misma fe, la misma espiritualidad. En el momento en que se están haciendo preguntas muy importantes, no estamos allí para responderles. No se trata de que no queremos hablar, sino que no tenemos los medios humanos y financieros.
Siempre he propuesto el encuentro con los otros niños de una edad joven. Pero cuando se supera cierto límite, el encuentro con el otro se vuelve difícil.
En todas las mezquitas, hay una escuela. A menudo los medios dicen que "una escuela coránica": de ningún modo es una escuela coránica, se trata de una escuela de árabe y educación islámica.
Incluso los maestros necesitan capacitación, sobre todo cuando un profesor viene de otro país: es difícil, cuando no conocen el contexto en el que viven, la realidad social, económica y política de los musulmanes en Francia, es muy difícil de comunicar lo que queremos que transmitan.
Por eso, en nuestra mezquita, hemos dicho a los maestros: "Ustedes tienen absolutamente que visitar durante el año una iglesia". Cada semana, hay una visita islamo-cristiana: unos jóvenes católicos, estudiantes de secundaria, realizan una visita guiada de la mezquita. ¿Por qué no instituir una visita obligatoria una vez al año? Nosotros se lo hemos pedido a los profesores, que hagan una reunión, también en una sinagoga. Creo que es muy importante que, desde muy temprana edad, comiencen a conocer al otro. Se dice mucho, pero no lo vivimos suficientemente: conocer al otro es un enriquecimiento. Nos enriquecemos con los encuentros. Y nos enriquece vernos en el espejo de la diferencia. Esto es lo que debemos transmitir y vivir al mismo tiempo.
Eso enseña a respetar: se habla mucho de la tolerancia, pero no se habla suficientemente del respeto. Creo que el concepto de tolerancia está superado. Hoy en día, se debe hablar más de respeto. Porque tolerar al otro, significa sufrir con su presencia. Y como musulmán, como creyente, tengo que respetar a los demás, porque es Dios quien quiso que estuvieran. Y yo respeto lo que Dios ha querido.
Y tal vez, una última cosa muy importante para mí: aprender a mirar positivamente al otro. Esto es algo muy importante: eso se aprende, se transmite. E incluye también a nuestros niños: aprender a tener una mirada positiva del otro, es decir, mirarle, aprender a escucharle, aprender a profundizar escuchandole, y quizás aprender a cuestionar las propias certezas escuchando las certezas de los demás.

¿Cuál es su programa en Roma?

-Azzedine Gaci: Esta mañana (7 de enero) hemos ido a la audiencia general. Por la tarde, hemos tenido un gran encuentro con los estudiantes del Instituto Pontificio de Estudios Árabes e Islámicos (PISAI). Hemos hablado sobre las mismas problemáticas. Formar a sacerdotes que vienen de todos los ámbitos, ya que nos hemos encontrado con algunos libaneses, pakistaníes, burkineses, chadianos, que estaban particularmente afectados por lo que está pasando a través de esta ola de violencia en África central, a veces en el Líbano, en Irak: hemos tenido un intercambio franco, honesto. Se han tratado estas cuestiones dolorosas. Esta noche vamos a tener un gran debate con los seminaristas franceses. Y mañana, tendremos el honor y la oportunidad de reunirnos con Mons. Tauran, que vino a vernos hace unos años en Lyon: hemos organizado con él una gran conferencia interreligiosa en Villeurbanne.

¿Después de esta tragedia, un deseo?


-Azzedine Gaci: Estaba en un sueño desde ayer, y hoy me recordaron la realidad. Mi deseo es que podamos proseguir con nuestro sueño, y mi sueño es que podamos vivir juntos tranquilamente, pacíficamente. Mi sueño es que --el sacerdote en su iglesia, el rabino en su sinagoga y el imán en su mezquita-- podamos enseñar a nuestros compatriotas, a los fieles, que tenemos que aprender a respetar los amores, los sentimientos, la complejidad de los que no son como nosotros, que no comparten la misma fe, la misma espiritualidad, pero con los que tenemos que construir nuestro futuro, porque vivimos en la misma Francia, en la misma Italia, en la misma Europa. Nuestro destino, es un destino que debemos compartir en común, y tenemos la misma responsabilidad.